El comunicar para impresionar a los oyentes, jamás tendrá buenos resultados, y mucho menos sí se trata para descrestar a los demás. Hay que saber 'llegarle' a nuestros receptores; con sencillez, serviciales y deseos de contribuir con su crecimiento personal y/o profesional.
Desgraciadamente hay personas que se presentan frente a un grupo con la total intención en desacreditarlos en lugar de proporcionarles información. Casi siempre el grupo nota dicha actitud y por ende el emisor será rechazado.
Cuando el orador parte de una falsa premisa, llegará a una falsa conclusión. El emisor jamás debe dar por hecho que el grupo conoce el significado de las palabras técnicas que utiliza. Es un gran error, puesto que el mensaje (objeto fundamental) no llegará y por ende no habrá retroalimentación, dando como resultado una simple y aburrida charla de una sola vía.
Recordemos que antes de ejercer el rol de emisor debemos preguntarnos, y respondernos las 5 W's que propone Laswell: ¿Quién dice? ¿Qué dice?, ¿a quién?, ¿en qué canal? y ¿con qué efecto?
Recordemos que antes de ejercer el rol de emisor debemos preguntarnos, y respondernos las 5 W's que propone Laswell: ¿Quién dice? ¿Qué dice?, ¿a quién?, ¿en qué canal? y ¿con qué efecto?
Aterrizando estas 5 respuestas podremos dirigir nuestro discurso de forma 'estándar', pues no siempre nuestro auditorio posee el mismo nivel.
Nunca habrá que utilizar lenguaje rebuscado. Se debe hablar sobre algo que fervientemente deseemos comunicar, con el interés de prestar un servicio a los oyentes. No con el de lucirnos. Si se desea lucir, lo más seguro es que fracasará. Debemos sentir el ferviente deseo de convencer a nuestros oyentes, nuestro auditorio.
Si el mensaje no nos entusiasma, ¿podremos entusiasmar al auditorio? Imposible.
Pongamos sentimiento en las palabras que pronunciemos, dejemos ver la convicción de las ideas, intentemos convencer, tengamos el vivo deseo de que el grupo, al final de la charla, piense como nosotros (feedback).
Comuniquemos los mensajes con ímpetu. Otra manera de desarrollar entusiasmo, además del deseo de prestar un servicio, es pensar en nuestro mensaje, meditarlo, darle vueltas hasta cuando sintamos la pasión de verdad por nuestro tema.
Esté preparado. Tenga información, profundice en su tema.