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La comunicación jamás se debe utilizar para impresionar

El comunicar para impresionar a los oyentes, jamás tendrá buenos resultados, y mucho menos sí se trata para descrestar a los demás. Hay que saber 'llegarle' a nuestros receptores; con sencillez, serviciales y deseos de contribuir con su crecimiento personal y/o profesional.

Desgraciadamente hay personas que se presentan frente a un grupo con la total intención en desacreditarlos en lugar de proporcionarles información. Casi siempre el grupo nota dicha actitud y por ende el emisor será rechazado.

Cuando el orador parte de una falsa premisa, llegará a una falsa conclusión. El emisor jamás debe dar por hecho que el grupo conoce el significado de las palabras técnicas que utiliza. Es un gran error, puesto que el mensaje (objeto fundamental) no llegará y por ende no habrá retroalimentación, dando como resultado una simple y aburrida charla de una sola vía.

Recordemos que antes de ejercer el rol de emisor debemos preguntarnos, y respondernos las 5 W's que propone Laswell: ¿Quién dice? ¿Qué dice?, ¿a quién?, ¿en qué canal? y ¿con qué efecto?

Aterrizando estas 5 respuestas podremos dirigir nuestro discurso de forma 'estándar', pues no siempre nuestro auditorio posee el mismo nivel.

Nunca habrá que utilizar lenguaje rebuscado. Se debe hablar sobre algo que fervientemente deseemos comunicar, con el interés de prestar un servicio a los oyentes. No con el de lucirnos. Si se desea lucir, lo más seguro es que fracasará. Debemos sentir el ferviente deseo de convencer a nuestros oyentes, nuestro auditorio.

Si el mensaje no nos entusiasma, ¿podremos entusiasmar al auditorio? Imposible.

Pongamos sentimiento en las palabras que pronunciemos, dejemos ver la convicción de las ideas, intentemos convencer, tengamos el vivo deseo de que el grupo, al final de la charla, piense como nosotros (feedback).

Comuniquemos los mensajes con ímpetu. Otra manera de desarrollar entusiasmo, además del deseo de prestar un servicio, es pensar en nuestro mensaje, meditarlo, darle vueltas hasta cuando sintamos la pasión de verdad por nuestro tema.

Esté preparado. Tenga información, profundice en su tema.

Los 'blogs': una obligación para las empresas.


En unos meses, los blogs de empresas pasaron de experiencia pionera a herramienta indispensable. Lejos de ser un lujo o una locura, son hoy una obligación, según el libro Naked conversations. How blogs are changing the way businesses talk with customers (Conversaciones al desnudo. Cómo los blogs cambian la forma en que las empresas hablan con sus clientes). "La mercadotecnia de masas cuesta más que nunca y es menos eficiente que nunca", declaró Seth Israel, uno de los autores (el otro es Robert Scoble), durante una presentación de su libro ante una asamblea de publicistas reunidos en el New Communication Forum que tuvo lugar en Palo Alto. "Lo importante son las relaciones desarrolladas a partir de conversaciones", aseguró.


Una encuesta del Guidewire Group dice: "En EE UU el 90% de las empresas
tienen la intención de adoptar 'blogs', 'podcasts' o 'wikis' en 2006"

"El 'blog' es la primera tecnología que permite que una conversación se
vuelva global al instante y que descentraliza las comunicaciones
corporativas.

Israel y Scoble ven en los blogs una aplicación evidente del principio según el cual "los mercados son conversaciones" como ya planteó el Cluetrain Manifesto hace siete años. "Es la primera tecnología que permite que una conversación se vuelva instantáneamente global", escriben en el libro. "Es la primera que descentraliza las comunicaciones corporativas".

Una quinta parte del libro está dedicado a consejos: como bloguear bien (tener "conversaciones al desnudo", mostrar pasión y autoridad en su campo, por ejemplo), los errores comunes (usar lenguaje de comunicado de prensa, tapar conflictos...) y recetas para evitar el despedido por bloguear.

Los cambios son considerables. Estamos entrando en una era conversacional donde "clientes y empresas se instalan en un campo más equilibrado, utilizan el lenguaje sencillo de las conversaciones sin adornos. La mayoría de la gente confía más en esas voces que en las de profesionales incorporadas en un anuncio de 60 segundos. Este cambio desplaza los clientes desde los confines de las corporaciones al centro, que es su legítimo lugar".

Los blogs de empresas son de reciente aparición, hasta en Estados Unidos. En una entrevista por e-mail, Shel Israel nos contó que cuando empezaron a trabajar en el libro (en febrero de 2005) la mayoría de los comunicólogos, analistas y directivos despreciaban los blogs corporativos. "Los consideraban una moda pasajera, divagaciones de adolescentes bitacoristas o propios de quienes están obsesionados por la política". Otros los veían como un conducto más para escupir comunicados de prensa. Luego "el desprecio se volvió cólera: los blogueros eran percibidos como hackers capaces de alterar los resultados de Google", asegura Israel.

Hoy, una encuesta del Guidewire Group entre empresas de Estados Unidos revela que "un 90% dijeron tener la intención de adoptar programas de medios sociales (social media): blogs, podcasts, videoblogs, wikis... en 2006", según Israel.

No con la misma extensión, el fenómeno es ahora global. Sin embargo, varía en función de las culturas, sean ellas nacionales o de empresas. Se bloguea duro en Sun, no en Apple; en Yahoo, no en Google; en Estados Unidos, no tan fácilmente en China.

Naked conversations explica la importancia de los blogs de empresas y su historia, en particular la aparentemente extraña apertura de Microsoft. Scoble es un empleado de Bill Gates y está convencido de que los blogueros de la empresa (eran 1.500 hace un año) le hicieron mucho bien. Su consejero delgado, Steve Ballmer, le dijo en una entrevista: "Confiamos en que nuestra gente representa a la compañía. Para eso les pagamos".

En general, los blogs de empresas no son una locura vanguardista. "Este libro va de negocios, eficiencia y beneficios. Bloguear es hacer negocio de forma inteligente. Bloguear es más barato y efectivo que la mayoría de los programas de mercadotecnia. Algún día, cada empleado tendrá su blog y una dirección de correo electrónico. Entonces, las empresas que no blogueen serán vistas con desconfianza por culpa de sus culturas cerradas", vaticina Israel.


SHEL ISRAEL http://seems2shel.typepad.com/ ROBERT SCOBLE http://scobleizer.wordpress.com/ NEW COMMUNICATION FORUM http://www.newcommforum.com/ CLUETRAIN MANIFESTO http://cluetrain.com NAKED CONVERSATIONS (el blog del libro) http://redcouch.typepad.com/

¿Sabes quién eres?

"To be or not to be: that is the question"
Shakespeare, William.


Qué mejor inicio como post que saber quién o cómo soy. Si me conozco, sabré más facilmente identificar a los que me rodean y lograré entablar mayor empatía en ellos. Cualquiera que sea mi fin.


Es por ello que expongo 4 tipos de personalidad que existen a grandes rasgos. Es sencillo identificarnos con las siguientes expresiones en primera persona que nos permitirán aterrizar nuestra personalidad.


1. Tengo que caer bien

2. Tengo que estar cómodo

3. Tengo que tener la razón

4. Tengo que ganar




1. Tengo que caer bien. Estas personas se aseguran de que todo el mundo esté contento, especialmente con ellas. Le dan gusto a la gente, aún a costa de sí mismos. No se enojan con facilidad y actúan como mediadores para conservar la paz cuando surgen conflictos.

¿Su desventaja? Tienden a evitar la confrontación, por lo que se callan cosas que hace falta decir. Siguen el consejo de "si no tienes nada bueno que decir, entonces no digas nada".


2. Tengo que estar cómodo. Buscan seguridad en el trabajo y evitan los riesgos. Se contentan con ir a trabajar todos los días y hacer bien sus labores. Son confiables y predecibles. Por lo general, son los menos estresados de la compañía. No esperes que se esfuercen demasiado, no les gusta hacerlo. No responden bien a la presión ni a las fechas límite que les parezcan imposibles.


3. Tengo que tener la razón. Los abogados litigantes son dignos representantes de esta categoría. Se trata de personas con opiniones y convicciones firmes, que defenderán sus ideas a muerte. Por eso, estudian bastante para respaldar sus puntos de vista. Lo más importante es que se les perciba como inteligentes. Su gran inconveniente es que pueden ser de mente cerrada y se niegan a considerar otros puntos de vista. Les cuesta trabajo crecer porque siempre necesitan tener todas las respuestas.


4. Tengo que ganar. Lo más probable es que detrás de todo negocio exitoso encuentres un "tengo que ganar" a la cabeza. Piensa en Steve Jobs y Bill Gates. Poseen el impulso y la tenacidad para ser los mejores, los más grandes o los más ricos. Con frecuencia son cuestionados porque no hacen las cosas como la mayoría de la gente. Pero, ¿cuál es su debilidad? ¿Has escuchado el dicho que afirma que "el fin justifica los medios"? Algunos "tengo que ganar" harán cualquier cosa para llegar a la cima. Muchos políticos entran en esta categoría.


Saber identificar tu tipo de personalidad ayudará a entender qué te moriva a hacer lo que estás haciendo, pero también tu frustración cuando no haces lo que piensas que deberías hacer. He aquí cuando caemos en conflicto con nosotros mismos.


Una vez que analizaste quién eres, sería correcto que detectes a quiénes tienes en tu equipo de trabajo. Posiblemente tienes como auxiliar a la señorita "tengo que tener la razón", en atención al cliente; o tal vez te preguntes por qué tu compañero siempre está de acuerdo en las juntas, ¿será un "tengo que caer bien"?


El factor humano es una de las partes más complejas en una organización, sin embargo de todos ellos podemos aprender bastante sobre quiénes somos como líder, jefe, subordinado y quienquiera que seamos como personas.



Fuente: SoyEntrepreneu.com